El presidente Rodrigo Paz se pronunció acerca de las acusaciones surgidas tras el atentado contra Nadia Beller y marcó distancia con el asesor político argentino Fernando Cerimedo. El mandatario remarcó que quien fuera su colaborador en la campaña electoral no contaba con autorización para representarlo ni para actuar a nombre de la Presidencia, el Gobierno o su entorno familiar.
Paz detalló que Cerimedo intervino como estratega internacional en la segunda vuelta electoral y luego brindó colaboración durante los primeros meses de la gestión. No obstante, precisó que dicha participación no conllevó una contratación formal ni un vínculo laboral directo con el Estado.
“Por eso nunca hubo un contrato, por eso nunca hubo una relación de trabajo directa”, manifestó el jefe de Estado sobre la relación que sostuvo con el asesor argentino.
El gobernante fue categórico al puntualizar que Cerimedo carecía de atribuciones para emitir declaraciones o asumir decisiones en nombre de las autoridades del país. “El señor Cerimedo jamás tuvo la autorización de representar a este boliviano, a la Presidencia, al Gobierno o a mi familia”, sostuvo.
Estas afirmaciones se dan en el marco de una investigación pública originada por el atentado denunciado por Nadia Beller, quien posteriormente emitió acusaciones ligadas a presuntos hechos de violencia, corrupción y un supuesto intento de encubrimiento.
Entre los aludidos, Beller mencionó a Cerimedo, a personas vinculadas con el Gobierno y a la esposa del presidente. Asimismo, aseveró haber sostenido una relación sentimental con el estratega argentino, punto que forma parte de las versiones contrapuestas bajo indagación judicial.
Ante esta situación, Paz respaldó públicamente a su cónyuge, a quien calificó de «intachable». El dignatario cuestionó que las controversias se utilicen para dañar a su familia sin que medien pruebas que sustenten las acusaciones.
“El escándalo no es una prueba”, subrayó el presidente, reiterando que cualquier denuncia tiene que resolverse mediante pesquisas basadas en evidencias y no solo a través de declaraciones públicas.
Paz enfatizó también que el proceso debe desarrollarse con transparencia y que son las autoridades competentes las llamadas a esclarecer lo sucedido y establecer responsabilidades si se hallan elementos suficientes.
Por su parte, la defensa legal de Fernando Cerimedo desestimó los señalamientos de Beller y expuso una versión contraria sobre el conflicto. La abogada Margarita Arce indicó que su defendido habría sido víctima de presiones y supuestos chantajes dirigidos a conseguir un cargo gubernamental.
De acuerdo con la defensa, parte de dichos antecedentes constaría en conversaciones remitidas a la Fiscalía como parte de los elementos investigativos. Arce añadió que Cerimedo se encuentra dispuesto a someterse a un careo con Beller para contrastar las versiones.
El caso mantiene abiertas diversas líneas investigativas y suscita repercusión política debido al vínculo que algunos implicados tuvieron con el entorno del mandatario. Hasta la conclusión de las indagaciones de las autoridades, las acusaciones continúan como versiones que deberán ser cotejadas con pruebas.
A través de su postura, Paz buscó distanciar a su administración de las acciones que hubiera ejecutado Cerimedo, respaldó a su esposa y demandó que los hechos se diluciden sobre bases comprobables.
Las investigaciones siguen a cargo del Ministerio Público, entidad que determinará las responsabilidades correspondientes y si las denuncias cuentan con respaldo en las evidencias acopiadas. (Erbol)

