La región de los Yungas paceños es la sede de una competencia internacional que reúne a pedalistas de diversos países. Se trata del Bolivia Yungas Race, evento que se lleva a cabo entre el 14 y el 20 de septiembre a través de algunos de los parajes más extremos y variados del departamento de La Paz.
Atletas llegados desde Canadá, Costa Rica, México, Colombia y Argentina, entre otras naciones, arribaron al país para encarar seis jornadas de carrera. El trazado combina descensos vertiginosos, senderos de montaña y vías que cruzan bosques, ríos y comunidades rurales.
El municipio de Tacacoma forma parte de este trayecto y acogió a los competidores como uno de los hitos centrales del circuito. La ruta incluye además pasos por La Cumbre, Caranavi, Guanay, Pajonal Vilaque, Mapiri, Conzata, Chumisa y Sorata.
La contienda comenzó en las alturas de La Paz, donde los corredores sortearon un clima distinto al que predomina en los Yungas. La partida se dio en Siete Lagunas para luego internarse en la denominada Carretera de la Muerte, famosa por sus fuertes bajadas, precipicios y cascadas adyacentes a la vía.
Conforme los ciclistas descienden y pierden altitud, el entorno se transforma de forma notoria: la vegetación se espesa y los caminos pasan por áreas donde el clima y la humedad pueden elevar la exigencia técnica de cada tramo.
Una de las etapas arrancó en la comunidad de Chitia, dentro del municipio de Coroico. A partir de esa zona, los participantes cruzaron sectores de campos verdes y áreas agrícolas antes de avanzar hacia otros puntos yungueños.
Caranavi también integra el itinerario. Desde esta localidad de tradición cafetalera, los deportistas avanzan con dirección a Guanay, considerado un punto de ingreso hacia el sector amazónico paceño.
El estado del suelo representa uno de los retos más duros de la competencia. Algunas etapas pueden verse marcadas por lluvias intensas, en tanto que la presencia de lodo, pendientes pronunciadas y caminos deteriorados por el agua demanda máxima precaución en las bajadas.
El trazado arriba posteriormente a Mapiri, población emplazada entre serranías y ligada a la minería. Su geografía añade dificultades por la aspereza del terreno y los desniveles constantes.
El tramo final se orienta hacia Conzata, comunidad del municipio de Tacacoma, en un recorrido que mezcla ambiente montañoso y alta humedad, contrastando con el inicio de la prueba.
A la par del desafío físico, la cita promueve el intercambio con los poblados del trayecto. En Tacacoma, autoridades y organizadores remarcaron la meta de difundir las expresiones locales ante los visitantes foráneos.
El recibimiento incorpora actos culturales y convivencia mediante música tradicional, el clásico apthapi y la comida elaborada por los propios comunarios.
Arnaud Fandiño, parte de la organización, subrayó que estos espacios hacen posible que los turistas conozcan de cerca las costumbres de las localidades que atraviesan, indicando que el contacto con los pobladores es un componente clave de la vivencia internacional.
La carrera coincide con las iniciativas de septiembre, mes del turismo en La Paz. Bajo ese marco, la comuna de Tacacoma convocó a la población a sumarse a la bienvenida a competidores y visitantes.
El alcalde de Tacacoma, Genaro Catari, agradeció que se haya incluido al municipio en la ruta y ponderó la predisposición de los vecinos para acoger a las delegaciones.
Dicho acercamiento plantea la opción de que Tacacoma asuma un rol de mayor peso en ediciones venideras, luego de que los organizadores exteriorizaran su interés en que la localidad sea una de las anfitrionas principales en el futuro.
Estructurada en seis fases que enlazan las alturas con la transición a la Amazonía, el Bolivia Yungas Race conjuga deporte, medio ambiente y turismo, posicionando los paisajes y comunidades paceñas como un destino clave para el ciclismo de montaña y la aventura. (ABI)

