La Guardia Revolucionaria de Irán comunicó este miércoles la instauración de una nueva zona de exclusión marítima en las inmediaciones del estrecho de Ormuz, un enclave neurálgico para el flujo global de hidrocarburos. El perímetro restringido abarcará áreas del golfo de Omán y se proyectará hacia el mar Arábigo.
Desde Teherán se precisó que las coordenadas exactas de esta delimitación se darán a conocer con posterioridad, al tiempo que se remarcó que ningún navío podrá cruzar por dicho espacio sin un permiso previo.
Al respecto, el general de brigada Hosein Mohebi, portavoz del cuerpo militar iraní, sostuvo que los barcos que naveguen por el sector sin una debida coordinación con las autoridades estarán sujetos a medidas de respuesta. No obstante, el vocero no detalló las acciones específicas que se aplicarían contra las naves infractoras.
La disposición ocurre en un contexto de creciente tensión entre Teherán y Washington, escenario marcado por ofensivas contra objetivos navales y militares, sumado a las restricciones de paso en el estrecho de Ormuz.
Mohebi dirigió también una advertencia a Estados Unidos, manifestando que Irán reaccionará con mayor contundencia en caso de que las fuerzas militares de ese país intensifiquen sus ataques en territorio iraní. De acuerdo con el militar, cualquier ofensiva dirigida hacia algunos puntos de su país podría detonar represalias contra un número considerablemente más amplio de blancos.
Asimismo, el portavoz afirmó que la confrontación ya habría generado perjuicios que describió como estratégicos para Estados Unidos y que inclusive habrían golpeado su economía, aunque no aportó datos para comprobar tales aseveraciones.
Condiciones de Irán para poner fin al bloqueo
El paso por el estrecho de Ormuz permanece clausurado por decisión de Teherán desde el 28 de febrero, empleando esta ruta clave como mecanismo de presión internacional. La determinación golpea una vía crucial para el comercio internacional debido al significativo volumen de crudo y recursos energéticos que por allí se transportan.
Hace aproximadamente un mes, las autoridades iraníes condicionaron la reapertura del tránsito marítimo al cumplimiento de una serie de exigencias. Entre ellas figuran el cese de las sanciones, el fin del bloqueo naval, el pago de indemnizaciones por daños de guerra y la paralización de operaciones armadas contra Irán y sus aliados en Oriente Medio.
Adicionalmente, Irán exige el repliegue de las tropas israelíes de Líbano y el término del bloqueo impuesto a Yemen.
A este pliego de demandas se suma la restitución de cerca de 24.000 millones de dólares iraníes retenidos en el exterior, junto al cese de medidas enfocadas en limitar sus capacidades nucleares y el desarrollo de misiles.
Escalada alrededor del estrecho
La tirantez regional se ha agravado tras diversas agresiones en jornadas recientes. Según los reportes citados, Irán habría atacado embarcaciones militares estadounidenses, tanqueros y otros barcos en el estrecho de Ormuz, además de una instalación militar estadounidense en Jordania.
Teherán argumentó que estas operaciones respondieron a ataques de fuerzas de Washington contra naves iraníes en aguas del golfo Pérsico y el mar de Omán.
Como contraparte al cierre de Ormuz, Washington ha reforzado el cerco sobre las embarcaciones y terminales portuarias de Irán.
La reciente decisión de la Guardia Revolucionaria suma incertidumbre a las operaciones de la navegación mercante internacional y eleva el riesgo de un mayor enfrentamiento en esta zona neurálgica de Oriente Medio. (Infobae)

