Una instalación subterránea situada en una región montañosa de Irán registró un incremento significativo en sus faenas de construcción durante 2026, según concluyó un análisis de imágenes satelitales efectuado por especialistas del Center for Strategic and International Studies (CSIS).
El complejo, denominado Pickaxe Mountain o montaña Kolang, se localiza en las proximidades de Natanz, a unos 225 kilómetros al sur de Teherán. Dicho emplazamiento ha captado a lo largo de los años la atención de diversas agencias de inteligencia ante la posibilidad de que las autoridades iraníes lo destinen a resguardar infraestructura de su programa nuclear.
La investigación del CSIS, que toma como base imágenes recabadas en los últimos seis años, identificó una intensificación visible de las faenas en el lugar durante el presente año. De acuerdo con los analistas, esta estructura bajo tierra podría haber sido concebida como un recinto de protección para labores ligadas al desarrollo nuclear iraní.
Entre los posibles usos que se barajan, se contempla que el recinto llegue a albergar una planta para el ensamblado de centrifugadoras, dependencias destinadas al enriquecimiento de uranio o áreas blindadas para otras fases operativas.
El movimiento documentado en 2026 abarca intervenciones en los accesos a los túneles, alteraciones en los caminos, remoción de tierra y tareas orientadas a reforzar las inmediaciones de los ingresos subterráneos.
El informe plantea que el proceso constructivo habría pasado de una fase centrada en excavaciones hacia faenas de acondicionamiento interno y consolidación de las zonas exteriores.
Pese a estos avances, los expertos señalan que las labores aún no evidencian que el sitio se encuentre listo para efectuar enriquecimiento de uranio. La continuidad de los trabajos constituiría, más bien, una señal de que la infraestructura permanece en etapa preparatoria.
Un objetivo de complejo alcance bélico
La localización geográfica de Pickaxe Mountain figura como uno de los mayores retos ante una eventual intervención militar, dado que el complejo se encuentra excavado en roca de granito, factor que le confiere una defensa natural frente al armamento convencional.
Estas condiciones geológicas han generado dudas respecto a la eficacia de los arsenales actuales para neutralizar instalaciones emplazadas a gran profundidad.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha aludido públicamente a la opción de atacar este enclave, al tiempo que mandos estadounidenses conservan planes de contingencia vinculados a eventuales maniobras contra búnkeres nucleares iraníes.
Según una fuente citada en la publicación, Pickaxe Mountain llegó a figurar dentro de la lista de blancos analizados por las Fuerzas Armadas estadounidenses cuando Washington sopesaba ampliar sus acciones frente a Teherán.
Una operación sobre el área requeriría los proyectiles más potentes del inventario de Estados Unidos. No obstante, persisten interrogantes sobre si ese material bélico lograría penetrar la distancia necesaria para arrasar por completo las galerías subterráneas.
Pruebas y desarrollo de nuevo armamento en EE.UU.
El interés sobre estas infraestructuras también habría derivado en actividades técnicas dentro de Estados Unidos.
Registros sobre una adjudicación de emergencia efectuada por la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa (DTRA) detallan el desembolso de aproximadamente 1,2 millones de dólares para obras en un polígono de pruebas dentro del campo de misiles de White Sands, en Nuevo México.
El propósito formal de ese contrato apuntaba a un ensayo con fuego real para medir capacidades clasificadas ante contingencias emergentes.
El seguimiento satelital de analistas evidenció que las excavaciones en White Sands se iniciaron entre el 16 y el 18 de febrero de 2026, extendiéndose hasta mediados de marzo. Al igual que el complejo en territorio iraní, ese terreno de experimentación está horadado sobre granito para indagar los efectos de proyectiles contra estructuras fuertemente sepultadas.
Pese a estas coincidencias, los datos disponibles no permiten corroborar de manera independiente si dicho test militar se concretó ni definir con total certeza el fin puntual de las obras, como tampoco existe una confirmación oficial que vincule esos trabajos con operaciones hacia Irán.
En paralelo, Estados Unidos prosigue con el desarrollo de una nueva camada de bombas destinadas a perforar búnkeres más hondos, con el fin de superar el rendimiento de los dispositivos antibúnker vigentes.
Dicha limitación técnica ya se había advertido en incursiones previas, donde ciertas fortificaciones fueron catalogadas como de muy difícil o imposible neutralización con los arsenales del momento.
De momento, los especialistas prosiguen monitoreando Pickaxe Mountain vía satélite. A la fecha no existe ratificación pública de que el emplazamiento esté operativo para enriquecer uranio o contenga centrifugadoras, concluyendo el CSIS que el complejo continuaría en fase de acondicionamiento dentro de un contexto de persistente tensión entre ambos países.

