Pese a que la cotización del dólar registra una tendencia a la baja en Bolivia, los consumidores todavía no sienten un alivio en el costo de los productos de primera necesidad. En distintos centros de abasto, tanto comerciantes como compradores coinciden en que la canasta familiar sigue demandando un gasto elevado para los hogares.
Durante un recorrido por diversos puestos de venta se constató que varios alimentos de primera necesidad conservan precios superiores a los que se tenían meses atrás. Entre los productos con valores altos figuran el arroz, la harina, los fideos y el aceite.
En cuanto al arroz, los vendedores señalaron que el kilo solía cotizarse entre Bs 5 y Bs 6. En la actualidad, según la variedad y procedencia, el importe oscila entre Bs 8 y Bs 12.
La harina también ha tenido modificaciones. Comerciantes consultadas explicaron que tanto el producto de origen nacional como el proveniente de Argentina registraron alzas de alrededor de Bs 0,50 por kilogramo.
Otro de los artículos encarecidos es el aceite importado. El bidón de cinco litros procedente de Argentina, que antes se adquiría en torno a los Bs 70, ahora se comercializa a partir de aproximadamente Bs 90.
Este escenario causa inquietud en la población, que aguardaba un impacto más inmediato del descenso de la divisa sobre los alimentos.
“Yo espero que bajen las cosas, así como baja el dólar”, expresó uno de los consumidores durante el recorrido por los mercados.
Además de las tarifas elevadas, se advierte una disminución en el volumen de las adquisiciones. Varios usuarios señalan que hoy compran una cantidad considerablemente menor de artículos debido al alza en los costos.
Un comprador consultado indicó que sus compras se redujeron aproximadamente en un 60% respecto a meses anteriores. Este contexto fuerza a numerosas familias a enfocar sus recursos únicamente en los alimentos esenciales y prescindir de otros víveres.
Por su parte, los comerciantes reportan una merma en la afluencia de clientes. La combinación de precios altos y una menor capacidad adquisitiva afecta de forma directa la actividad en los mercados.
Aunque la moneda estadounidense continúa a la baja, el costo de los alimentos evidencia que el ajuste cambiario todavía no se transfiere de manera directa al consumidor final.
Por el momento, los hogares siguen asumiendo una canasta básica costosa, a la espera de que una eventual baja en los costos de importación y distribución logre trasladarse a los precios de venta al público.

