El Ministerio de Educación desmintió nuevamente la aprobación de una nueva normativa educativa o la elaboración de un proyecto a espaldas de los maestros. El titular de esta cartera de Estado, Erick Sanjinés, remarcó que cualquier reforma en esta materia deberá ser fruto de un proceso participativo con los diversos actores vinculados a la enseñanza en Bolivia.
Las declaraciones de la autoridad se dieron este martes, en coincidencia con la convocatoria de la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia (CTEUB) a una movilización denominada “marcha de las cacerolas vacías”.
Ante la medida de protesta, Sanjinés enfatizó la urgencia de abrir canales de negociación e instó a la dirigencia del magisterio a retomar las mesas de trabajo. Según la autoridad, el momento que vive el país demanda priorizar propuestas para dar solución a los problemas del sistema educativo.
El ministro aseguró que su despacho tiene plena disposición para atender los planteamientos del sector docente. Asimismo, recordó que en mayo pasado se acordaron compromisos entre el Órgano Ejecutivo y los maestros, de los cuales sostuvo que la mayor parte ya ha sido atendida.
Uno de los aspectos centrales que Sanjinés buscó esclarecer es el relativo a la supuesta existencia de una nueva legislación para el área. Frente a los rumores que generaron susceptibilidad en las bases docentes, negó tajantemente la existencia de una norma aprobada o de un anteproyecto elaborado sin el concurso del sector.
En esa línea, el ministro detalló que toda modificación sustancial al sistema educativo tendrá que ser debatida con la comunidad educativa en su conjunto, mencionando expresamente a profesores, estudiantes, padres de familia, organizaciones sociales y otros sectores con aportes para el área.
Desde la postura del Ministerio de Educación, una eventual legislación no surgirá de forma unilateral, sino a través de una construcción colectiva para recoger diversas perspectivas sobre la enseñanza nacional.
La postura oficial se hizo pública mientras el magisterio urbano sostiene discrepancias con el Gobierno y proyecta nuevas medidas de presión para exponer sus reclamos a las autoridades centrales.
Sanjinés también advirtió sobre el impacto negativo que los conflictos podrían ocasionar en el calendario escolar, señalando que la paralización o interrupción de las labores pedagógicas afecta de manera directa a los escolares.
Por ello, solicitó que las divergencias laborales se resuelvan por la vía concertada para resguardar el normal desarrollo de las clases presenciales.
El ministro remarcó además que la coyuntura del país es compleja y que se requiere el esfuerzo conjunto de las partes para concertar soluciones viables.
A la par de las evaluaciones que realiza el magisterio sobre sus medidas, Educación ratifica su invitación a las mesas de diálogo para tratar la reforma y las demandas pendientes, insistiendo en que no hay proyectos aprobados de manera unilateral. (ABI)

