Después de años dedicados al rescate y auxilio de animales silvestres, el veterinario zootecnista Marco Antonio Greminger planteó que las instituciones públicas deben contar con personal especializado, equipamiento adecuado y recursos permanentes para atender los casos de fauna afectada en el departamento del Beni.
Greminger, quien suma más de 10.000 rescates a lo largo de su carrera, expresó su preocupación por las condiciones precarias en las que suelen desarrollarse estas intervenciones. Explicó que buena parte de las labores depende de la articulación entre voluntarios, especialistas y efectivos de la Policía Forestal y de Protección al Medio Ambiente (Pofoma).
El especialista remarcó que la atención de la fauna silvestre no debe quedar sujeta a esfuerzos personales o a la disponibilidad fortuita de grupos de apoyo civil. Desde su óptica, los entes vinculados con el área ambiental precisan brigadas propias capacitadas para acudir de inmediato ante emergencias.
“Las instituciones deberían tener su propio equipo de especialistas en flora y fauna silvestre”, manifestó Greminger, al subrayar la urgencia de fortalecer la respuesta en el departamento, una región con alta biodiversidad que afronta recurrentes amenazas por quemas, deforestación y actividades humanas.
Gastos asumidos a título personal
El veterinario detalló que en múltiples operativos debió emplear material comprado con su propio dinero o gestionado vía donaciones, lo que refleja la escasez de herramientas técnicas para la captura y el traslado seguro de los ejemplares.
A los insumos de captura se agregan los costos de medicinas, combustible, análisis clínicos y cirugías cuando los animales ingresan heridos. Asimismo, la tarea no concluye con el rescate: los ejemplares requieren etapas de evaluación, tratamiento y rehabilitación antes de verificar si están aptos para retornar a su hábitat natural.
Incidentes y riesgos físicos
La labor en campo ha dejado secuelas físicas en el profesional. Durante el auxilio de un puma sufrió heridas que demandaron más de 55 puntos de sutura. Además, enfrentó lesiones en procedimientos con caimanes yacarés y sobrevivió a la mordedura de una serpiente coral.
El percance más reciente ocurrió durante el rescate de un puercoespín, que le dejó 61 púas clavadas entre el brazo, el pecho y la zona abdominal. Greminger enfatizó que estos riesgos confirman por qué las capturas deben ser ejecutadas por expertos con instrumentos reglamentarios.
Formación y propuesta interinstitucional
A la par de su labor de campo, Greminger es docente de Medicina Veterinaria y Zootecnia en la Universidad Autónoma del Beni, donde capacita a estudiantes en técnicas de captura, monitoreo y cirugías complejas, tales como intervenciones reconstructivas en yacarés o atención a fauna quemada en incendios forestales.
El anuncio previo sobre su intención de retirarse de los operativos activó el contacto de diversas autoridades, con las cuales tiene previsto reunirse para proponer la formación de una mesa o brigada interinstitucional con presupuesto asignado.
El objetivo central de su iniciativa es evitar que la protección y rehabilitación de animales en el Beni dependa únicamente de acciones benéficas o de iniciativas individuales, garantizando mecanismos formales a largo plazo.

