Doce días después de las intensas riadas y deslizamientos que golpearon distintas zonas del Himalaya, Nepal y China reportan un total de 1.372 personas fallecidas. Las labores de emergencia y búsqueda continúan en ambos lados de la frontera, mientras miles de personas permanecen desaparecidas y los equipos de rescate enfrentan grandes dificultades para identificar los cuerpos recuperados.
En Nepal, el último informe de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) establece en 1.341 el número de fallecidos. La cifra presenta una ligera variación respecto al reporte anterior, que registraba 1.344 víctimas.
Las autoridades explicaron que estas modificaciones responden a la complejidad de las tareas forenses y al proceso de clasificación de restos humanos recuperados en zonas que permanecen cubiertas por lodo y escombros. La magnitud del desastre ha dificultado tanto la recuperación como la identificación de las víctimas.
Uno de los principales problemas que enfrenta Nepal es precisamente determinar la identidad de las personas fallecidas. Hasta ahora, únicamente 98 cuerpos han podido ser entregados a sus familiares, mientras continúan los procedimientos para identificar los restos restantes.
Casi 5.000 desaparecidos en Nepal
El número de personas cuyo paradero todavía no ha podido ser establecido en territorio nepalí ascendió a 4.996. Dentro de este grupo se encuentran cientos de ciudadanos extranjeros que se encontraban en las zonas afectadas cuando se produjo la tragedia.
Las autoridades reportan al menos 589 extranjeros entre los desaparecidos, incluidos dos ciudadanos españoles. La búsqueda continúa en diferentes puntos donde las inundaciones, el barro y los deslizamientos provocaron daños de gran magnitud.
La situación ha obligado a desplegar un amplio operativo compuesto por miembros del Ejército, la Policía y la Fuerza Armada. En total, 21.465 efectivos participan en las labores de rescate, búsqueda, seguridad y asistencia a las comunidades afectadas.
Hasta el momento, el operativo permitió auxiliar a 13.104 personas que se encontraban en zonas de riesgo o necesitaban ser evacuadas.
Tíbet también registra cientos de desaparecidos
En la región china del Tíbet, las consecuencias de la avalancha de lodo y rocas registrada el pasado 26 de agosto también continúan siendo graves.
El último balance de las autoridades chinas mantiene en 31 la cifra de fallecidos, mientras que otras 531 personas permanecen sin ser localizadas.
De esta manera, el número de víctimas mortales entre Nepal y el Tíbet alcanza las 1.372 personas, aunque las cifras podrían modificarse a medida que avancen las operaciones de búsqueda y se logre identificar los restos recuperados.
La coordinación de las tareas en zonas montañosas se ha convertido en uno de los principales desafíos para los equipos de emergencia. Los accesos dañados y la acumulación de lodo y rocas dificultan el desplazamiento de maquinaria y rescatistas.
Rescates mantienen viva la esperanza
Pese al tiempo transcurrido, los equipos de emergencia han logrado encontrar con vida a personas que permanecieron varios días atrapadas bajo los escombros.
Uno de los casos más recientes fue el rescate de Chandrika Shrestha, una mujer de 64 años que sobrevivió durante 11 días sepultada por una importante cantidad de lodo dentro de su vivienda, ubicada en el mercado de Betrawati, en el distrito de Nuwakot.
El hallazgo renovó las esperanzas de encontrar a otras personas con vida en las zonas más afectadas. Los rescatistas mantienen la búsqueda en sectores donde existen indicios de que podrían encontrarse sobrevivientes.
También fue rescatado con vida un ciudadano chino que permaneció durante 11 días atrapado dentro de un túnel de la central hidroeléctrica Upper Trishuli-1, en Rasuwa.
Estos rescates se sumaron a la recuperación, el viernes, de otros dos trabajadores que habían quedado atrapados durante diez días en una galería de la central hidroeléctrica Trishuli 3A.
Los casos han demostrado que, pese a las condiciones extremas y al tiempo transcurrido, todavía existe la posibilidad de localizar sobrevivientes en determinadas estructuras.
Miles de heridos y desplazados
La emergencia no se limita al número de fallecidos y desaparecidos. Miles de personas resultaron heridas y otras tuvieron que abandonar sus hogares debido a la destrucción provocada por las inundaciones y los deslizamientos.
El último informe oficial señala que 6.075 personas heridas recibieron atención médica. Los servicios sanitarios continúan trabajando para atender a quienes resultaron afectados y requieren tratamiento.
Además, 3.652 personas desplazadas permanecen actualmente en 39 centros de acogida temporales habilitados en diferentes zonas golpeadas por el desastre.
Entre los distritos más afectados se encuentran Rasuwa, Nuwakot y Dhading, donde las autoridades mantienen operaciones de asistencia y recuperación.
Los centros provisionales ofrecen alojamiento y servicios básicos a familias que perdieron sus viviendas o que todavía no pueden retornar debido a las condiciones de seguridad.
Operativo continúa en las zonas devastadas
Las autoridades nepalíes mantienen activo uno de los mayores despliegues de emergencia registrados en el país. Miles de integrantes de las fuerzas de seguridad continúan trabajando en la búsqueda de desaparecidos, evacuación de personas, atención a las comunidades y recuperación de cuerpos.
El principal objetivo en esta etapa es localizar a las personas cuyo paradero sigue sin conocerse y avanzar en la identificación de los fallecidos.
El proceso forense representa una tarea especialmente compleja debido a las condiciones en las que han sido recuperados algunos restos. Por ello, las autoridades continúan realizando análisis para establecer la identidad de las víctimas antes de entregar los cuerpos a sus familiares.
Mientras tanto, la situación humanitaria continúa siendo una preocupación en las regiones afectadas. Los equipos de emergencia mantienen la atención a los desplazados y heridos, al mismo tiempo que trabajan para restablecer las condiciones mínimas que permitan a las comunidades comenzar su recuperación.
Doce días después de las devastadoras riadas, Nepal y el Tíbet todavía enfrentan las consecuencias de una tragedia que dejó miles de víctimas entre fallecidos, desaparecidos, heridos y desplazados. Las operaciones de rescate continuarán mientras exista la posibilidad de encontrar personas con vida y recuperar a quienes aún permanecen bajo los escombros.

