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Colegio Médico advierte sobre riesgos para la salud en la recolección de basura con el plan de emergencia municipal

El Plan de Emergencia de Gestión del Aseo (PEGA), puesto en marcha por la Alcaldía de La Paz para mitigar la acumulación de basura en diversas zonas urbanas, generó observaciones por parte del presidente del Colegio Médico de La Paz, Luis Larrea, quien manifestó su preocupación ante las condiciones en las que se efectúa la recolección.

El representante del sector médico alertó que los residuos acumulados por varios días no deben catalogarse como desechos comunes, puesto que pueden albergar materiales contaminados y constituir un peligro para quienes intervienen en su recojo. Debido a esto, criticó la incorporación de personas sin instrucción específica en estas faenas sin contar con las medidas de protección necesarias.

Larrea remarcó que la emergencia sanitaria provocada por la acumulación de desechos demanda la aplicación de protocolos estrictos. A su juicio, las personas en contacto directo con los desperdicios tendrían que recibir instrucción previa y contar con implementos orientados a aminorar la exposición a elementos contaminantes.

Entre los insumos señalados como indispensables, detalló indumentaria de resguardo, calzados de seguridad o botas, guantes apropiados y barbijos. Según precisó, estos elementos posibilitan aminorar el contacto directo con la basura y resguardar a los trabajadores en las diferentes etapas del trabajo de campo.

La inquietud del sector profesional abarca asimismo el destino de los desechos tras su retiro de la vía pública. El titular médico indicó que la tarea no concluye con el traslado, sino que deben garantizarse condiciones convenientes para su manipulación y disposición final, de modo que el conflicto sanitario no se transfiera a otro sector.

Estos cuestionamientos surgen a raíz de la suspensión parcial del servicio regular de recojo, situación que forzó a la administración municipal paceña a recurrir al PEGA como mecanismo de contingencia para despejar las calles mientras se negociaba una salida al conflicto con el personal de la empresa La Paz Limpia.

Dicha paralización derivó en la presencia masiva de basura en diversos puntos de la urbe. Frente a este panorama, tanto funcionarios ediles como otros ciudadanos fueron convocados para colaborar en el aseo urbano y aminorar los cúmulos de desechos.

No obstante, el involucramiento de personal no habituado a estas labores desató dudas respecto a su seguridad y preparación técnica. Larrea enfatizó que la premura por despejar las arterias viales no debe derivar en una minimización de los peligros que acarrea la manipulación de residuos potencialmente nocivos.

Asimismo, el dirigente médico cuestionó el incentivo económico anunciado para quienes realicen estas tareas. Indicó que la remuneración de Bs 1.100 podría resultar atractiva para personas con urgencias de ingresos, motivándolas a aceptar un trabajo sin dimensionar cabalmente los peligros a los que se exponen.

El galeno apuntó que la vulnerabilidad económica no debe constituirse en un móvil para que ciudadanos asuman labores de riesgo sin las debidas garantías, criticando el reclutamiento de este sector poblacional para resolver una contingencia que precisa de personal calificado.

Los peligros señalados no se reducen únicamente a quienes recogen los desechos. Una manipulación deficiente también podría propiciar la dispersión de agentes contaminantes hacia el entorno familiar de los trabajadores y hacia otros transeúntes o vecinos.

Entre las afecciones asociadas a una manipulación desprotegida, se encuentran trastornos dermatológicos, así como enfermedades respiratorias y gastrointestinales. Por este motivo, el titular del Colegio Médico recalcó la necesidad de que los planes de contingencia incluyan normativas de prevención y bioseguridad ocupacional.

El origen del conflicto que motivó el PEGA reside en los reclamos de los trabajadores de La Paz Limpia, quienes solicitan un ajuste en las condiciones económicas de su contrato debido al encarecimiento de sus costos operativos. Las interrupciones en el servicio durante las conversaciones originaron la crisis de residuos.

Por su parte, los propios trabajadores de la empresa expresaron reparos sobre la participación de empleados de la comuna y de personas particulares que, conforme a sus denuncias, carecerían de capacitación específica, además de advertir sobre la falta de indumentaria y herramientas idóneas para desempeñar la actividad.

El debate visibiliza que la atención de una contingencia en el aseo urbano trasciende el simple levantamiento rápido de la basura, exigiendo garantías de protección para el personal, esquemas de clasificación y procedimientos regulados para el transporte y depósito de los remanentes.

Mientras persista la situación, la comuna paceña enfrenta el reto de despejar las calles sin agravar las contingencias sanitarias. Desde la visión del Colegio Médico, las determinaciones deben poner en primer plano la integridad de las personas movilizadas para evitar que una solución provisional desencadene un conflicto de salud pública.

De esta forma, las observaciones de Larrea se integran a la discusión sobre la gestión edil ante la crisis de la basura, donde la implementación del PEGA requiere acompañarse de bioseguridad, capacitación e insumos adecuados para proteger tanto a los trabajadores como a la ciudadanía. (Erbol)

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