InicioSOCIEDADInforme PISA 2025: Rendimiento escolar retrocede en América Latina y países desarrollados

Informe PISA 2025: Rendimiento escolar retrocede en América Latina y países desarrollados

El rendimiento académico de los alumnos de América Latina sigue por debajo del promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), al tiempo que las naciones desarrolladas también registran un descenso en sus resultados escolares, según los datos de la edición 2025 del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA).

El estudio, publicado el 8 de septiembre, midió las competencias de estudiantes de 15 años en las áreas de matemáticas, lectura y ciencias. En el proceso participaron cerca de 760.000 jóvenes de 91 países y economías.

Las cifras dan cuenta de que los problemas en el aprendizaje no se limitan a América Latina. Al interior de los países miembros de la OCDE, aproximadamente el 20% de los alumnos mostró un bajo desempeño simultáneo en las tres materias analizadas, lo que representa un aumento frente al 16% reportado en 2022.

América Latina conserva una diferencia marcada frente a las medias internacionales. Determinados países anotaron registros que figuran entre los más bajos de las últimas dos décadas, mientras que otros muestran estancamiento.

Matemáticas: persiste una amplia brecha

En el área de matemáticas, el promedio de los Estados de la OCDE llegó a 463 puntos. Los puntajes más altos se concentraron en sistemas educativos de Asia, entre ellos las ciudades chinas evaluadas (610 puntos), Singapur (560) y Japón (525).

En el ámbito latinoamericano, Uruguay obtuvo la puntuación más alta con 405 enteros, seguido de Chile con 403. Por detrás se ubicaron México (388), Costa Rica (387), Perú (382), Colombia (381), Brasil (377) y Argentina (367).

Varios países evidenciaron caídas notorias frente al informe previo: Argentina restó 11 puntos en comparación con 2022, en tanto que México y Perú retrocedieron nueve puntos cada uno.

Dificultades en comprensión lectora

En la prueba de lectura, las calificaciones más elevadas correspondieron de nuevo a territorios de Asia. Singapur, China, Japón y Corea del Sur superaron los 500 puntos, frente a la media de la OCDE que se situó en 461.

Chile encabezó a los participantes de América Latina con 436 puntos, seguido de Uruguay (423) y Costa Rica (416). Más abajo se situaron Brasil y México (408 cada uno), Colombia (399), Perú (390) y Argentina (389).

El reporte advierte un retroceso sostenido en el tiempo: entre 2015 y 2025, la media de lectura en la OCDE cayó 28 puntos, merma equiparable a un año y medio de escolaridad. En matemáticas, la baja en ese periodo fue de 22 puntos, lo que representa más de un año de aprendizaje.

Asia comanda en ciencias

La medición científica estuvo encabezada nuevamente por Asia. Cuatro ciudades de China rozaron los 600 puntos, Singapur llegó a 560, mientras que Japón, Macao y Taiwán marcaron 540 puntos, y Estados Unidos se ubicó en 520.

En la región, Uruguay lideró con 445 puntos, seguido por Chile con 442, Costa Rica con 424, y Colombia y México con 414 cada uno. Brasil logró 409, Perú 406, Ecuador y Argentina 393, El Salvador 385 y República Dominicana 361.

Incidencia del nivel socioeconómico

El informe constató asimismo el impacto de la posición socioeconómica en los resultados escolares. En las naciones de la OCDE, los estudiantes de sectores más favorecidos consiguieron un promedio de 85 puntos más en ciencias respecto a los de contextos desfavorecidos.

Pese a que la brecha se redujo entre 2022 y 2025, el informe puntualiza que ello no obedeció a una mejora en los alumnos rezagados, sino al deterioro en los rendimientos de los sectores que antes puntuaban más alto.

Sobre estos resultados, el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, instó a adoptar medidas para detener el declive educativo y fortalecer los sistemas de enseñanza, enfocando recursos en áreas clave, mejorando la capacitación docente, sumando a las familias y apoyando a las escuelas y estudiantes con mayores dificultades.

Cormann agregó que la tecnología y la inteligencia artificial son herramientas de potencial valor si tienen una meta pedagógica clara, advirtiendo que no deben sustituir la atención, el esfuerzo ni la comprensión de los alumnos.

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