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Identifican al Leopardus tilcayo, nueva especie de felino silvestre en los Yungas de Bolivia

Un pequeño felino conocido tradicionalmente por pobladores de los Yungas como “tilcayo” fue incorporado formalmente al registro científico internacional. Tras analizar muestras genéticas y rasgos físicos de especímenes hallados en Bolivia, investigadores establecieron que corresponde a una especie diferente a las reconocidas previamente.

Bautizada científicamente como Leopardus tilcayo, la especie habita los bosques nublados de los Yungas paceños. Este acontecimiento representa la descripción de una nueva especie de felino silvestre luego de más de una centuria.

El proceso investigativo cobró fuerza a partir de un macho custodiado en el Santuario de Vida Silvestre Senda Verde, ubicado en el municipio de Coroico. Este ejemplar ingresó al recinto cerca de 2017 tras haber sido entregado por una familia del sector.

Mientras preparaba material educativo enfocado en el animal, la investigadora boliviana Paola Nogales-Ascarrunz identificó particularidades llamativas. El patrón del pelaje, sobre todo la distribución de las manchas y la contextura de la cola, difería de los registros atribuidos a Leopardus tigrinus, denominación con la que había sido clasificado en un inicio.

Frente a estas discrepancias, los científicos optaron por descartar una simple variación intraespecífica y recurrieron a estudios genéticos. La presunción inicial apuntaba a que podía tratarse de una especie ya descrita cuya presencia no figuraba en territorio boliviano; no obstante, los exámenes revelaron una conclusión de mayor alcance.

ADN de ejemplares contemporáneos e históricos

Para descifrar los vínculos evolutivos dentro del género Leopardus, el grupo científico evaluó el ADN de 38 ejemplares, tanto de animales contemporáneos como de piezas conservadas por décadas en colecciones biológicas.

El rastreo incluyó restos albergados en museos de Países Bajos y Estados Unidos. Mediante material óseo antiguo se extrajo información genética que fue cotejada con las muestras de los Yungas, lo cual permitió reconstruir linajes y calcular las temporalidades de divergencia.

Los análisis arrojaron que la población de los Yungas bolivianos presenta una separación evolutiva cercana a los 1,4 millones de años respecto a sus parientes más próximos, distancia suficiente para ratificar su estatus de especie independiente.

El estudio reconfigura además el complejo de los gatos tigre, antes unificado bajo el taxón Leopardus tigrinus. Junto a Leopardus tilcayo, se ratifican como especies independientes Leopardus pardinoides, Leopardus emiliae y Leopardus guttulus, mientras que Leopardus tigrinus queda reservado para la población del Escudo Guayanés. El reporte también distingue una nueva subespecie en los Yungas peruanos.

Dificultades de identificación visual

La similitud morfológica con otros felinos de la región fue uno de los mayores desafíos para el reconocimiento del tilcayo. El material capturado por cámaras trampa resulta complejo de clasificar con certeza; inclusive, un ejemplar catalogado en una colección boliviana como Leopardus tigrinus resultó ser en realidad un margay (Leopardus wiedii).

Hasta el momento, la presencia de Leopardus tilcayo se ratificó genéticamente en dos animales en Bolivia: una hembra auxiliada luego de quedar atrapada y lesionada en un árbol próximo a una comunidad, y el macho que permanece bajo resguardo en Senda Verde, único individuo conocido de esta especie en cautiverio de protección.

Endemismo y conocimiento tradicional

Por ahora, la comunidad científica considera al Leopardus tilcayo endémico de los Yungas de Bolivia, aunque restan trabajos de campo para delimitar con exactitud su rango de distribución. Sus hábitos esquivos, agilidad, tamaño reducido y habilidad para quedarse estático por periodos extensos dificultan su detección.

El término “tilcayo” proviene del uso tradicional de las comunidades locales, el cual fue adoptado por los expertos como reconocimiento al saber de las poblaciones que convivieron históricamente con el animal. Con esta reclasificación, el registro de mamíferos en Bolivia —que suma 407 especies— precisa formalmente la identidad del carnívoro.

Desafíos para su preservación

La confirmación formal de la especie abre también interrogantes sobre su conservación. Los ecosistemas boscosos donde habita soportan presiones que amenazan su entorno y la disponibilidad de presas. Al posicionarse como mesodepredador, el tilcayo cumple un rol en la regulación de pequeños vertebrados.

Los especialistas subrayan que esta diferenciación taxonómica facilitará evaluar de forma más precisa las amenazas particulares y diseñar planes de protección idóneos.

El descubrimiento aunó saberes comunitarios, trabajo de campo, fondos museísticos y secuenciación genómica. Con su ingreso formal a la biodiversidad global, se inicia una etapa orientada a estimar el tamaño de sus poblaciones, delimitar su hábitat efectivo y definir estrategias para asegurar su permanencia.

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