El café boliviano concluyó la gestión 2025 con un hito en su comercio exterior. El país generó $us 17,1 millones por ventas a mercados internacionales, la cifra más alta de la última década, a pesar de que el volumen enviado al extranjero sufrió un descenso respecto al periodo previo.
Reportes del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), estructurados con base en datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), indican que Bolivia exportó 2.169 toneladas de café en 2025. El registro implica una baja del 12% en el volumen físico vendido, mientras que el valor percibido subió un 13%.
Esta dinámica refleja una cotización más alta del grano nacional en plazas externas. Consecuentemente, pese a comercializarse menor volumen, la recaudación fue mayor debido a la demanda de cafés especiales y de alta calidad.
Estados Unidos se mantiene como el mayor comprador
Durante 2025, el café originario de Bolivia llegó a 28 destinos globales. Estados Unidos se posicionó a la cabeza con el 31,2% de las compras totales.
En segundo lugar se ubicó Bélgica con el 16,5% de las compras, seguido por Francia con el 12,7%, Chile con el 9,1% y Alemania con el 6,2%.
El alcance comercial confirma presencia en los mercados americano y europeo, manteniéndose Estados Unidos como el principal socio comercial en este rubro.
El repunte en los ingresos se alinea con la comercialización de cafés diferenciados, cuyos atributos de origen y calidad posibilitan acceder a sectores que cancelan precios más elevados.
No obstante, la mayoría de los envíos continúa concentrándose en el grano sin procesar.
El café verde abarca casi la totalidad de las ventas
Los registros del IBCE precisan que el 99,3% del café comercializado al exterior en 2025 fue grano sin tostar ni descafeinar, mientras que el café elaborado abarcó apenas el 0,7%.
Este indicador muestra que la inserción de Bolivia en el circuito global persiste centrada en la materia prima. El reto del sector radica en profundizar la transformación local para retener mayor valor dentro del territorio nacional.
La colocación externa de café tostado y productos terminados permitiría consolidar la identidad del producto boliviano y competir en plazas que valoran el proceso productivo completo y su procedencia.
Diversos emprendimientos orientan sus actividades en ese sentido con el propósito de llegar directamente al consumidor con marca nacional.
Emprendimientos buscan posicionar producto terminado
Entre estas iniciativas resalta Jukumari Coffee, firma orientada a cafés especiales que opera de manera conjunta con la exportadora Naira Cata.
La meta es presentar el café boliviano como un producto terminado y competitivo en los mercados foráneos, y no exclusivamente como grano selecto.
Marcelo Ríos, encargado comercial del emprendimiento, sostuvo que la meta es posicionar una marca representativa boliviana e impulsar la venta de café tostado en origen.
La firma ya cuenta con presencia en Paraguay, inició gestiones de mercado en Argentina y ejecuta trámites para ingresar a Estados Unidos.
El ingreso al territorio estadounidense plantea desafíos en materia de preservación, especialmente en asegurar la frescura del grano tostado a lo largo del traslado desde Bolivia hasta el punto de consumo final.
Producción de cafés especiales en Yungas
Una proporción relevante del grano para este segmento se cultiva en los Yungas de La Paz, una de las zonas cafetaleras más representativas del país.
Jukumari Coffee procesa café arábica especial proveniente de fincas ubicadas en Uchumachi y San Ignacio. La altitud de estas zonas favorece el desarrollo de variedades cotizadas en el nicho especializado.
En estas regiones se cosechan variedades como Geisha, Pacamara, Java, Catuaí y SL28.
La catalogación por variedad y lugar de origen permite participar en mercados que demandan perfiles definidos de taza, sabor y aroma.
Parte de estos lotes ya se comercializa en plazas de Europa, Norteamérica y Asia, ampliando el alcance del grano producido en suelo boliviano.
Exigencias de origen y trazabilidad
La demanda de café de especialidad demanda crecientes estándares de trazabilidad. Los compradores extranjeros requieren información exacta del origen, prácticas de cultivo y manejo postcosecha.
Cumplir con estos parámetros abre espacios para que los exportadores nacionales se diferencien de otros países competidores.
Asimismo, la presencia boliviana en certámenes internacionales ha contribuido a mejorar la reputación del grano local, facilitando vínculos directos con compradores extranjeros.
El enfoque de los productores se inclina hacia la calidad y la diferenciación antes que al volumen masivo.
Desafíos logísticos y competitividad
Pese a los ingresos récord, el sector encara barreras para afianzar su expansión global.
Destacan las tarifas de flete y las complejidades logísticas para trasladar el producto a largas distancias, aspectos críticos para el café tostado por los requerimientos específicos de almacenamiento y conservación.
Actores de la cadena productiva también han remarcado la necesidad de consolidar mayor seguridad jurídica y medidas para elevar la competitividad de productores y exportadores.
Superar estos factores facilitaría la diversificación de destinos y la colocación de un volumen superior de café boliviano con valor agregado.
Perspectivas del sector
El pico histórico de $us 17,1 millones alcanzado en 2025 evidencia que el café boliviano incrementó su valorización externa a pesar de la reducción en el tonelaje exportado.
La distribución a 28 países y el posicionamiento de los cafés especiales generan un escenario favorable para productores y exportadores bolivianos.
El desafío pendiente es avanzar de la venta de materia prima hacia productos tostados y elaborados en el país.
Aunque el grano verde domina casi el 100% de las exportaciones, nuevos proyectos apuestan a que el café cosechado en territorio nacional sea procesado y comercializado con sello boliviano.
La aspiración de la cadena cafetalera es transformar el reconocimiento de la calidad del café boliviano en beneficios económicos sostenibles y mayor presencia internacional.
Con los Yungas como uno de los principales núcleos de cultivo, Bolivia busca consolidar su perfil como proveedor de café diferenciado en un rubro que prioriza la identidad de origen y la trazabilidad. (Economy)

