La tranquilidad de San Ignacio de Velasco, en el departamento de Santa Cruz, volvió a verse fracturada tras registrarse un enfrentamiento a tiros durante la noche, hecho que obligó al despliegue de efectivos policiales. El suceso desató inquietud y zozobra entre los vecinos, al ser la segunda balacera que ocurre en esta población chiquitana en un lapso de apenas diez días.
Según difundieron medios cruceños, las fuerzas del orden habrían aprehendido a tres personas vinculadas con el suceso. Se prevé que los involucrados presten sus declaraciones informativas correspondientes para que los investigadores puedan esclarecer la dinámica del hecho, las identidades de quienes participaron y las causas que desencadenaron la refriega armada.
La alerta fue dada por los propios vivientes de la zona tras oír múltiples detonaciones en horas nocturnas. Alertada la Policía, los agentes acudieron al sitio para desplegar un operativo de control. Durante las diligencias iniciales sobre el terreno, se recolectaron casquillos de proyectil, indicios materiales que podrían facilitar la identificación de las armas utilizadas y las circunstancias del tiroteo.
Hasta el momento de la publicación de dichos reportes, las autoridades policiales no habían presentado un informe oficial que detalle la totalidad del caso. Tampoco se oficializó la existencia de personas fallecidas o lesionadas, aunque trascendidos extraoficiales citados por la prensa local señalaban que un individuo podría haber resultado herido a raíz de los disparos.
El temor colectivo creció debido a la cercanía con el crimen reportado el 2 de agosto en la misma localidad, cuando un médico veterinario de 40 años fue acribillado con siete impactos de bala dentro de su restaurante. Conforme a las pesquisas preliminares de aquel caso, dos sujetos en motocicleta perpetraron el ataque y se dieron a la fuga.
La reiteración de episodios con armas de fuego en un corto período acrecentó la alarma en San Ignacio de Velasco, especialmente ante la sospecha de que estos sucesos respondan a una cadena de violencia más extensa que golpea a diversos municipios cruceños.
En semanas recientes, los hechos de violencia en la región dejaron un saldo de 11 víctimas mortales: cinco en San Matías (entre ellas un policía), dos en Santa Cruz de la Sierra y dos en Yapacaní (cuyos cuerpos fueron hallados decapitados), sumados a los incidentes acontecidos en San Ignacio de Velasco y Puerto Suárez.
Las instancias investigativas indagan si estos hechos guardan conexión con pugnas entre facciones criminales presentes en la región, entre ellas las organizaciones de origen brasileño Primer Comando de la Capital (PCC) y Comando Vermelho, así como estructuras que tendrían nexos con el narcotraficante uruguayo Sebastián Marset.
El panorama mantiene en debate la situación de la seguridad en Santa Cruz, de manera particular en zonas fronterizas y localidades donde existen antecedentes vinculados al crimen organizado. Corresponderá a los peritajes definir si existe un nexo directo entre estos crímenes o si se trata de episodios aislados.
Por el momento, la pesquisa en torno a la reciente balacera prosigue a la espera de que los testimonios de los tres aprehendidos y la evidencia balística permitan esclarecer el caso, mientras los pobladores aguardan una confirmación oficial sobre posibles heridos y las responsabilidades del hecho. (Brújula Digital)

