José Armando Urioste asumirá este lunes como fiscal general del Estado interino en sustitución de Roger Mariaca, quien fue destituido mientras afronta investigaciones por presunto tráfico de sustancias controladas, organización criminal y legitimación de ganancias ilícitas.
El inicio de su gestión en el Ministerio Público estará marcado por el seguimiento a diversos procesos de alta relevancia pública que, según el analista político y expresidente del Senado Óscar Ortiz, deben mantenerse en curso bajo la nueva conducción institucional.
Entre los expedientes destacados figuran el caso contra el exasesor presidencial Fernando Cerimedo, la investigación conocida como “narcomaletas” y las indagaciones vinculadas a un presunto contrabando de oro detectado en el aeropuerto de Viru Viru.
Ortiz remarcó que la labor central de Urioste no se limitará únicamente a esclarecer las acusaciones contra su predecesor, sino que también deberá asegurar que todas las causas pendientes avancen conforme al marco legal y libres de interferencias que comprometan su credibilidad.
Asimismo, el analista describió la situación de Mariaca como un hecho de particular gravedad, subrayando que requiere una investigación técnica que determine responsabilidades a partir de elementos objetivos.
El desafío de recuperar la confianza
Al evaluar el perfil de Urioste, Ortiz mencionó que en su trayectoria judicial no se identifican mayores controversias públicas; no obstante, advirtió que su paso por la máxima jefatura del Ministerio Público representará una prueba decisiva para su independencia.
“Él tiene que actuar de acuerdo a la ley, de acuerdo a su conciencia”, manifestó el exlegislador respecto a los criterios que deben guiar la labor de la flamante autoridad interina.
Otro aspecto clave que concentra la atención institucional es la designación de los fiscales departamentales. De acuerdo con Ortiz, la definición de estos puestos resultará crucial para consolidar la imagen de independencia de la entidad.
En este marco, consideró prioritario que las personas asignadas a estas dependencias cuenten con antecedentes que transmitan confianza e integridad a la ciudadanía.
Por el contrario, alertó que si estas designaciones son percibidas como fruto de pactos políticos o cuoteo de espacios, la legitimidad institucional del Ministerio Público podría verse perjudicada.
Mariaca permanece bajo investigación
La transición en la Fiscalía General ocurre en un contexto legal adverso para Roger Mariaca, quien afronta procesos derivados de los cargos en su contra. Tras ser destituido, el exfiscal general fue llevado a Potosí, departamento donde debe encarar los siguientes actuados procesales.
Este escenario sitúa a Urioste ante la urgencia de liderar el Ministerio Público con la premisa inicial de asegurar la prosecución de las investigaciones dirigidas contra su antecesor.
A la par, el fiscal interino administrará diversas causas de interés público, por lo que sus primeras determinaciones estarán bajo el escrutinio de la sociedad y del ámbito político.
La tarea primordial de la nueva conducción consistirá en garantizar la vigencia de los casos de mayor resonancia, al margen de quiénes figuren como investigados, mientras se completan las designaciones pendientes y se apunta a fortalecer la confianza en la institución judicial. (Unitel)

