La ampliación de la mezcla de etanol con gasolina representa una oportunidad para disminuir la dependencia de los combustibles importados y fortalecer la producción nacional, según Luis Fernando Barbery, presidente de la Unión Agroindustrial de Cañeros S.A. (Unagro). El representante del sector sucroalcoholero sostuvo que esta alternativa puede contribuir al ahorro de divisas, impulsar nuevas inversiones y generar fuentes de empleo, además de ofrecer beneficios ambientales.
Barbery explicó que el aprovechamiento del etanol producido en el país permitiría sustituir una parte de los carburantes adquiridos en el exterior. Desde su perspectiva, reducir esas compras abriría la posibilidad de destinar recursos económicos a otras necesidades nacionales, como la importación de maquinaria, insumos y equipos indispensables para reforzar diversas actividades productivas.
El titular de Unagro destacó que el desarrollo de este biocombustible no solo involucra al sector energético, sino que también incide en la actividad agrícola e industrial. La producción de etanol requiere el trabajo coordinado de los productores de caña de azúcar, los ingenios sucroalcoholeros y las entidades encargadas de su incorporación a la gasolina, lo que puede dinamizar distintos eslabones de la economía.
En ese contexto, consideró que el crecimiento de la demanda generará nuevas oportunidades para el sector cañero, aunque también exigirá mejorar la capacidad productiva y elevar los rendimientos de los cultivos. El desafío, explicó, será obtener una mayor cantidad de materia prima sin depender necesariamente de la ampliación de las superficies destinadas a la siembra.
El sector cañero prevé mejorar su productividad
El incremento progresivo de la proporción de etanol en la gasolina demandará una respuesta del sector agrícola para garantizar el suministro de materia prima. Barbery señaló que los productores deberán enfocarse en elevar la productividad de los campos con el fin de responder a los requerimientos de la industria, sin que el crecimiento dependa de la incorporación de más tierras agrícolas.
El directivo indicó que los resultados productivos de la presente campaña agrícola podrían comenzar a observarse a partir de 2027. Asimismo, anticipó que los próximos años podrían marcar el comienzo de un ciclo de inversiones ante la expectativa de una mayor demanda interna de etanol.
La alternativa de expandir la producción demanda fortalecer tanto la capacidad industrial como la agrícola para abastecer los volúmenes requeridos. Para el sector, consolidar la actividad permitiría dinamizar la economía, preservar empleos y generar oportunidades en toda la cadena de la caña de azúcar.
Barbery afirmó que el programa puede generar un efecto multiplicador al integrar a agricultores, factorías e industrias vinculadas a los combustibles. No obstante, remarcó que el éxito dependerá de sostener el abastecimiento para cubrir los porcentajes de mezcla proyectados.
La mezcla de etanol aumentará progresivamente
El plan avanza mediante un acuerdo suscrito entre el Gobierno, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), los ingenios sucroalcoholeros y los productores cañeros. Conforme a lo establecido, la adición de etanol en la gasolina subirá del 12% al 15% a partir del 1 de noviembre de 2026.
Posteriormente, está previsto que el volumen de mezcla alcance el 18% desde el 1 de abril de 2027, con el objetivo de elevar la participación del biocombustible de origen boliviano en el mercado local.
Para Unagro, el ajuste de estos porcentajes abre el camino a consolidar la industria del etanol y reducir parcialmente las compras externas de combustible. La medida también podría motivar inversiones enfocadas en optimizar procesos agrícolas e industriales.
No obstante, el impacto efectivo sobre el gasto de importación estará sujeto a los volúmenes finales elaborados y utilizados, así como a la cantidad de gasolina extranjera que logre sustituirse. La implementación de la medida, por sí sola, no determina una reducción directa en el precio final para el consumidor.
Unagro destaca los posibles beneficios ambientales
Al margen del aspecto económico, Barbery subrayó el impacto ambiental positivo del etanol. Según expuso, este biocombustible puede coadyuvar a la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero, si bien los resultados están condicionados a los procesos de producción, industrialización y consumo.
El representante puntualizó que promover opciones energéticas nacionales reporta beneficios tanto ecológicos como productivos, situando el reto en robustecer la capacidad agroindustrial de forma sostenible.
Frente a las metas de noviembre de 2026 y abril de 2027, la industria sucroalcoholera afina previsiones para abastecer el mercado. La respuesta en campo y las inversiones marcarán la pauta sobre el alcance de esta estrategia para aminorar la importación de combustibles y afianzar a la agroindustria boliviana en la matriz energética.


