El Banco Central de Bolivia (BCB) aseguró que cuenta con recursos suficientes para intervenir en el mercado cambiario ante movimientos bruscos en la cotización del dólar, con el propósito de evitar escenarios de sobrerreacción que eleven la divisa a niveles de Bs 15 o incluso Bs 20.
David Espinoza, presidente del ente emisor, explicó que el fortalecimiento de las Reservas Internacionales de alta liquidez otorga un margen de maniobra frente a posibles presiones en la plaza cambiaria.
De acuerdo con la autoridad, las reservas de alta liquidez se sitúan actualmente en $us 1.134 millones, integradas por divisas y oro con capacidad de transformarse con rapidez en recursos utilizables. Según Espinoza, esto brinda al Banco Central mayor capacidad de respuesta ante episodios de volatilidad.
“Nosotros tenemos 1.134 millones. Entonces tenemos la suficiente espalda como para atender cualquier sobresalto del sistema cambiario”, afirmó el titular del BCB.
Espinoza señaló que la institución no se mantendrá al margen si se observa un comportamiento desordenado. Detalló que, si las circunstancias lo exigen, el Banco Central intervendrá para atenuar variaciones abruptas e impedir que una reacción coyuntural desate una escalada mayor en la moneda estadounidense.
El pronunciamiento se da luego de que el tipo de cambio oficial se situara en Bs 12,12, en medio de la atención puesta sobre la divisa y las brechas existentes con el mercado paralelo.
La autoridad recordó que en la gestión anterior se experimentaron momentos de fuerte presión, cuando el dólar paralelo rozó los Bs 20. Si bien aclaró que el escenario presente no se encuentra en esos niveles, remarcó que la meta de la entidad es impedir cotizaciones extremas.
Espinoza subrayó la disposición de actuar ante subidas desmedidas: “Claramente tipos de cambio de sobrerreaccionados hasta 15, 20, es lo que el Banco Central va a evitar”. Detalló que una intervención apuntaría puntualmente a mitigar ese tipo de fluctuaciones.
El plan del BCB procura evitar que factores de corto plazo alteren el mercado cambiario, considerando que una subida acelerada puede golpear a diversos sectores económicos, sobre todo por la dependencia de suministros, productos e insumos importados.
Asimismo, vinculó la política cambiaria con el control de precios, señalando que la estabilidad inflacionaria es prioritaria para el ente emisor, con la meta de impedir registros de dos dígitos. Precisó que la proyección de inflación a diciembre se ubica en 9,22%, por debajo del umbral de 10% anualizado que el BCB maneja como parámetro.
“La inflación no debe volver a registrar cifras de dos dígitos que hemos visto que ha habido en los anteriores años, en la anterior administración”, sostuvo Espinoza.
El ejecutivo también rememoró picos inflacionarios previos que bordearon el 25%, justificando la aplicación de medidas para frenar la presión sobre los precios y evitar un mayor deterioro del poder adquisitivo.
La dinámica cambiaria y la inflación guardan estrecha relación, pues las variaciones en las divisas inciden en los costos de las importaciones y en la estructura de gastos de los sectores productivos.
Frente a esto, el BCB recalca que las reservas de alta liquidez funcionan como una herramienta para encarar presiones. La activación de intervenciones directas dependerá de la magnitud de las variaciones y las condiciones del mercado, no para fijar de forma artificial una cifra, sino para frenar desequilibrios extremos.
Pese a la inquietud generada en varios sectores por el alza del tipo de cambio oficial, Espinoza procuró dar certidumbre al enfatizar la liquidez disponible para reaccionar ante eventuales desajustes y preservar la estabilidad general de la economía boliviana.

