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Prueba PISA 2025 evidencia retrocesos educativos en la región y Bolivia queda al margen

La más reciente edición del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) evidenció dificultades persistentes en el aprendizaje de adolescentes de 15 años, principalmente en comprensión lectora y matemáticas. Los resultados correspondientes a 2025 revelan que varios países de América Latina sufrieron caídas o se mantienen muy por debajo de los promedios fijados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Este escenario surge en medio de la transformación de los hábitos de estudio y una mayor presencia de celulares, entornos digitales e inteligencia artificial. Ante ello, la OCDE advierte que los sistemas educativos enfrentan la tarea de integrar la tecnología sin descuidar destrezas esenciales como la lectura comprensiva, el análisis crítico y la resolución de problemas.

En el balance regional se aprecian contrastes. Uruguay anotó en ciencias su rendimiento más alto desde su ingreso a PISA. No obstante, en la última década sufrió un retroceso en matemáticas y lectura. En el área científica, el 64% de sus evaluados logró el nivel básico de competencia (frente al 74% de la OCDE), mientras que en matemáticas alcanzó un 42% (frente al 65% del promedio) y en lectura llegó al 57% (ante un 69% internacional).

Chile también reflejó caídas en matemáticas y lectura, sosteniendo un nivel estable en ciencias. En la prueba de matemáticas únicamente el 41% de los estudiantes logró el mínimo esperado. En lectura obtuvo un 62% y en ciencias un 63%. Paralelamente, las restricciones al uso de celulares avanzaron: el 59% de los recintos escolares prohibió estos aparatos entre 2022 y 2025.

Costa Rica consiguió expandir la cobertura en secundaria, pero sus puntajes continúan rezagados respecto a la OCDE, con 387 puntos en matemáticas y 416 en lectura; en ciencias, el 56% de sus alumnos alcanzó el nivel 2 o superior (frente al 74% del promedio del bloque).

Por su parte, Colombia mostró una desmejora en el último trienio, especialmente en lectura, donde cayó de 409 puntos en 2022 a 399 en 2025. En matemáticas bajó de 383 a 381 unidades y en ciencias subió de 411 a 414. Solo el 29% alcanzó aptitudes mínimas en matemáticas, el 46% en lectura y el 50% en ciencias.

México reportó descensos de siete puntos en dos ramas: obtuvo 388 en matemáticas (su marca más baja desde 2006) y 408 en lectura. Apenas tres de cada diez evaluados mexicanos lograron las competencias básicas matemáticas, lejos del 65% de la OCDE.

Brasil se mantuvo relativamente estable pero por debajo del estándar global: 409 puntos en ciencias (seis más que la medición previa), 377 en matemáticas y 408 en lectura.

En Perú se observaron retrocesos en matemáticas y lectura frente a 2022 y estabilidad en ciencias; apenas el 30% llegó al nivel mínimo en matemáticas, el 42% en lectura y el 47% en ciencias.

Ecuador presentó registros aún menores: solo el 20% obtuvo el nivel básico en matemáticas, el 38% en lectura y el 40% en ciencias. La OCDE explicó que estos datos consideran la inclusión de jóvenes de sectores históricamente marginados gracias a la ampliación de la cobertura secundaria.

Argentina anotó su peor registro histórico en matemáticas desde 2006 con 367 puntos (tras haber marcado 378 en 2022), y solo un 24% logró el nivel 2 o superior en esta materia, además de evidenciar bajas en lectura y ciencias.

En Centroamérica y el Caribe, El Salvador continuó por debajo de la media con 12% en nivel mínimo de matemáticas, 29% en lectura y 35% en ciencias (área en la que mejoró). República Dominicana mantuvo indicadores estables pero lejanos: 9% en matemáticas, 23% en lectura y 26% en ciencias.

Paraguay figuró en los puestos inferiores, con un 10% en el piso básico de matemáticas y un 24% tanto en lectura como en ciencias, factor condicionado también por la inclusión de nuevos sectores estudiantiles, según la OCDE. Guatemala ocupó la última posición entre los participantes latinoamericanos y caribeños: apenas el 8% llegó al mínimo en matemáticas, 17% en lectura y 21% en ciencias, lo que expone el impacto de las brechas socioeconómicas.

Bolivia queda fuera de la evaluación

A diferencia de otros Estados de la región, Bolivia no formó parte de PISA 2025. En consecuencia, el sistema educativo boliviano carece de mediciones bajo este instrumento y no es posible cotejar directamente sus datos con los países participantes.

El listado oficial incluyó a Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay, entre otras economías, pero no registró a Bolivia.

La no participación boliviana impide conocer el estado comparativo de sus estudiantes de 15 años frente a los parámetros mundiales en lectura, ciencias y matemáticas calculados por PISA.

El informe de 2025 reaviva la discusión sobre el fortalecimiento de aprendizajes elementales frente al avance digital. La OCDE puntualiza que el reto no radica únicamente en prohibir o habilitar la tecnología, sino en promover un uso responsable articulado con el pensamiento crítico y el análisis. (Erbol)

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