En el marco de la conmemoración por los 333 años de fundación del municipio de San Borja, en Beni, y la celebración del Día de la Democracia, el presidente Rodrigo Paz defendió el sistema democrático como la vía legítima para resolver las diferencias políticas y sociales en el país. Durante su intervención, expresó su preocupación ante las acciones de determinados sectores que, según sostuvo, intentan retomar una dinámica de confrontación marcada por pedradas, choques y cortes de ruta.
Al participar en la Sesión de Honor, el mandatario rememoró los tiempos en que las disputas de poder se definían por la fuerza y citó de manera particular el golpe de Estado de 1980 perpetrado por Luis García Meza contra el gobierno de Lidia Gueiler, contrastando las secuelas de la violencia con el valor de los canales institucionales de entendimiento.
“En este país entraban a tiros a Palacio y se salía a tiros”, aseveró el jefe de Estado al evocar las circunstancias de aquella etapa. Acto seguido, cuestionó a los actores que, a su juicio, buscan reinstalar la lógica de la confrontación mediante agresiones físicas, uso de piedras y bloqueo de carreteras.
Paz enfatizó que Bolivia debe evitar la repetición de los episodios violentos del pasado, remarcando que la democracia permite acercar a sectores con visiones contrapuestas y alcanzar consensos sin ahondar las divisiones ciudadanas.
“La democracia nos permite acercarnos”, manifestó el mandatario, señalando la necesidad de conservar abiertos los espacios de debate social en una fecha alusiva a la recuperación institucional.
Asimismo, Paz mencionó que aún subsisten huellas tangibles de los conflictos políticos pasados en el patrimonio estatal, citando como ejemplo los impactos de bala preservados en las ventanas de la residencia presidencial tras el asalto de 1980. En ese sentido, argumentó que los antecedentes históricos deben funcionar como una advertencia para evitar que las posturas se impongan por la fuerza y se vulnere la convivencia.
En su alocución, el presidente también rindió homenaje a personalidades ligadas a la defensa de los derechos humanos y la recuperación democrática, tales como Marcelo Quiroga Santa Cruz, Luis Espinal y Domitila Chungara, destacando su resistencia frente al autoritarismo.
Hacia el cierre de su discurso, Paz admitió las limitaciones del régimen institucional pero subrayó el compromiso colectivo de resguardarlo: “No será perfecta, pero es nuestra democracia y hay que defenderla”. (Erbol)

