InicioINTERNACIONALEl peso colombiano consolida su apreciación frente al dólar en 2026

El peso colombiano consolida su apreciación frente al dólar en 2026

El peso colombiano registra en 2026 uno de sus periodos de mayor apreciación frente al dólar de las últimas décadas. La divisa, vinculada históricamente a fases de depreciación, reporta una subida próxima al 23% en el transcurso del año y suma cerca de un 38% desde finales de 2022.

Esta dinámica se evidencia en las cotizaciones cambiarias: tras haber rebasado los 5.000 pesos colombianos por dólar a finales de 2022, el tipo de cambio ronda actualmente los 3.100 pesos.

La evolución responde a múltiples variables, entre las que destacan una mayor entrada de divisas a Colombia, el retroceso del dólar a escala global, los niveles de las tasas de interés locales y los movimientos de capital dirigidos a economías emergentes.

Mayor circulación de dólares

Un factor central en el comportamiento de la moneda es el volumen de divisas que ingresa por distintas vías al territorio colombiano.

Las remesas familiares enviadas desde el extranjero representan un aporte clave. En 2025, estos flujos superaron los 13.000 millones de dólares, de acuerdo con datos recogidos en el análisis económico, lo que supuso alrededor del 3% del producto interno bruto del país.

A estos recursos se agregan montos provenientes del comercio exterior, inversiones y operaciones financieras.

Asimismo, analistas económicos señalan que los ingresos vinculados a actividades ilícitas pueden incidir en la oferta de moneda extranjera en el mercado colombiano. Estimaciones de la Universidad EAFIT calcularon que el narcotráfico y su economía conexa generaron alrededor de 16.500 millones de dólares durante 2024.

En el ámbito externo, la pérdida de valor del billete estadounidense frente a otras monedas ha facilitado la subida de diversos signos monetarios, incluido el peso colombiano. A ello se suma la incertidumbre en torno a las medidas económicas en Estados Unidos y las variaciones en las inversiones internacionales.

Las tasas de interés también influyen

La orientación de la política monetaria en Colombia es otro de los pilares del contexto actual. La tasa de interés permanece en niveles altos en comparación con la inflación, condición que puede volver atractivos los activos en pesos para los inversores.

Con el ingreso de capitales foráneos, los montos deben cambiarse a moneda nacional para diversas transacciones, lo que genera una mayor demanda de pesos y empuja su cotización al alza frente a la divisa estadounidense. Dicho efecto repercute en títulos de deuda pública y otros papeles con rendimientos más elevados que los observados en plazas internacionales.

Por otro lado, aunque el petróleo mantiene un peso histórico en las ventas externas del país, especialistas citados en el informe señalan que la correlación entre las cotizaciones del crudo y el valor de la moneda no resulta tan directa en la actualidad debido a transformaciones en la estructura productiva colombiana.

Beneficios para consumidores e importadores

El encarecimiento de la moneda local altera la relación de precios entre bienes nacionales e importados.

Para el público que adquiere mercadería del exterior, un peso fortalecido puede traducirse en menores costos en moneda nacional para rubros como vehículos, electrodomésticos, indumentaria y maquinaria. Asimismo, las compañías que requieren tecnología o insumos extranjeros demandan menos pesos por cada dólar necesario.

En cuanto a las cuentas fiscales, el sector público experimenta un alivio en los compromisos en moneda extranjera, ya que se precisan menos pesos para atender los pagos de deudas pactadas en dólares.

Exportadores enfrentan una situación diferente

En contraste, el avance del peso plantea dificultades a las firmas y sectores que colocan productos fuera de sus fronteras.

Al percibir dólares por ventas internacionales y convertirlos a moneda local, las empresas reciben menos pesos si el dólar cotiza a la baja. Esta coyuntura puede perjudicar a actividades como la producción de café, flores y otros rubros orientados a mercados externos.

La presión puede agudizarse en aquellos casos donde los productores enfrentan alzas de costos internos vinculados a salarios, energía, logística y transporte, los cuales se cubren en pesos mientras sus ingresos dependen del mercado foráneo.

¿Puede mantenerse esta tendencia?

Por su magnitud, la apreciación vigente cuenta con escasos precedentes cercanos en la historia financiera colombiana, caracterizada habitualmente por ciclos de devaluación.

Pese a ello, economistas consultados consideran que no se observan indicios concluyentes para prever un retroceso inmediato del peso.

La continuidad del ciclo dependerá de variables como las tasas de interés, las resoluciones del Banco de la República, la inversión foránea, el flujo de remesas, los precios de las materias primas y la marcha del dólar en el escenario global.

Adicionalmente, incidirá la línea económica del nuevo Gobierno colombiano, cuyos planes para elevar la exploración y extracción de hidrocarburos podrían alterar los flujos hacia sectores estratégicos. De acrecentarse esas inversiones, la entrada de divisas podría conservarse alta y dar soporte a la moneda, si bien variaciones internacionales podrían modificar rápidamente este panorama.

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