El sector avícola de Santa Cruz fijó en Bs 15 el precio del kilo de pollo vivo, una referencia que entró en vigencia el pasado 19 de septiembre de 2026 frente al incremento en los costos operativos que enfrenta la actividad productiva.
La decisión se tomó tras la eliminación de la subvención al diésel, una disposición que, de acuerdo con los productores, repercute de manera directa en las distintas etapas de la cadena. El carburante resulta indispensable tanto para las faenas cotidianas en granja como para el transporte de los animales y productos hacia los centros de abasto.
Representantes del rubro explicaron que este valor busca permitir que los productores cubran sus obligaciones y garanticen la continuidad del trabajo, evitando que el alza operativa comprometa el abastecimiento de este alimento básico.
Iver Gutiérrez, dirigente de los avicultores de Santa Cruz, calificó de alto y sumamente fuerte el impacto que provoca el fin del subsidio a los combustibles en el sector, al encarecer los gastos directos asumidos tanto por granjeros como por transportistas.
El representante detalló que el efecto excede la etapa de cría de las aves y alcanza los costos de flete y logística, por lo que las variaciones en el diésel pueden incidir progresivamente a lo largo de toda la cadena hasta el consumidor final.
En este marco, Gutiérrez advirtió que el aumento de costos podría repercutir en el precio de la canasta familiar, siendo la carne de pollo uno de los productos más expuestos por su alta dependencia de la logística terrestre bajo las nuevas condiciones de mercado.
El dirigente señaló además que, bajo el esquema actual de gastos, el kilo de pollo debería llegar a comercializarse en Bs 22 en los mercados, cifra que planteó como parámetro referencial ante las presiones inflacionarias internas del sector.
Dicha estimación de Bs 22 responde exclusivamente a la postura expresada por el dirigente y no constituye un precio oficial fijado para la venta al público. De igual forma, no se detalló si dicho cálculo corresponde al pollo faenado o a otra presentación, por lo que se mantiene como una alerta sobre el comportamiento potencial de las tarifas.
La brecha entre los Bs 15 del ave viva en origen y el monto estimado para los puntos de venta evidencia los eslabones intermedios de comercialización, intermediación y flete, cuyos márgenes varían según el destino y la logística empleada.
Desde la avicultura cruceña insisten en que el piso de Bs 15 otorga certidumbre mínima para evitar la paralización de granjas tras la supresión del subsidio a los carburantes, una condición que consideran clave para sostener la oferta.
Paralelamente, persiste la inquietud sobre el impacto definitivo en los hogares, ya que si las tarifas de insumos y fletes continúan al alza, los productores prevén que la presión terminará trasladándose a los centros minoristas.
Por el momento, los Bs 15 por kilo vivo se mantienen como el valor base del sector cruceño desde el 19 de septiembre, mientras la advertencia de un eventual precio de Bs 22 al consumidor abre el debate respecto al efecto real de los nuevos costos del transporte sobre los alimentos de primera necesidad. (La Prensa)

