Santa Cruz, octubre 2026.- Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y Cervecería Boliviana Nacional (CBN) son los dos mayores contribuyentes del país, según la memoria del Servicio de Impuestos Nacionales (SIN), hasta fines de 2025. La petrolera estatal aportó Bs 3.586,1 millones por concepto de tributos, mientras que la cervecera erogó Bs 2.276,3 millones. Los cinco primeros puestos los completan YPFB Refinación, con Bs 1.345,4 millones; Banco Ganadero, con Bs 657,7 millones, y Embotelladoras Bolivianas Unidas (Embol), con Bs 646,1 millones.
El aporte impositivo de YPFB experimentó un descenso del 23% respecto al mismo periodo de 2024, gestión en la que había cancelado Bs 4.676,4 millones. Con esta variación, su participación en los ingresos tributarios nacionales cayó del 13,7% al 9,3%. Esta tendencia a la baja se arrastra desde gestiones pasadas, pues en 2022 la estatal generaba el 19,1% de la recaudación global. En contraste, la empresa cervecera incrementó su presencia y representa en la actualidad el 5,9% de los ingresos totales captados por el SIN.

A partir de estos registros, CBN se ratifica por tercer año consecutivo como la compañía privada con mayor tributación en Bolivia. El monto constituye el nivel más alto reportado por la firma en la última década; asimismo, conforme a las memorias del SIN, su contribución acumulada entre los años 2016 y 2025 sobrepasa los Bs 18 mil millones.
La gravitación del sector privado predomina en la nómina impositiva, ocupando siete de los diez primeros puestos. Junto a CBN, figuran el Banco Ganadero, Embol, Banco Mercantil Santa Cruz, Banco Solidario (BancoSol), Banco BISA y Telefónica Celular de Bolivia (Tigo). El segmento de bebidas anotó una de las mayores expansiones, registrando un alza del 26,5%. En su totalidad, los 100 mayores contribuyentes alcanzaron una recaudación de Bs 20.401,9 millones, equivalentes al 53,1% del total nacional.
Dichos fondos cuentan con destinos fijados por ley: una fracción de lo recaudado por impuestos nacionales se distribuye a los gobiernos municipales para obras de infraestructura y equipamiento en unidades educativas y establecimientos de salud, mientras que otra parte se destina a las universidades públicas. El remanente nutre las arcas del Tesoro General de la Nación, desde donde se cubren obligaciones como las remuneraciones del magisterio, personal médico y efectivos de la Policía.


