Quito – Ecuador, 13 de octubre.- “Yo no audito personas, audito operaciones, operaciones con resultados, en términos de impacto”, señaló la Contralora General del Estado Interina, Sandra Quiroga Solano, durante su participación en el panel “Liderazgo estratégico para una gobernanza abierta y resiliente”, en el marco de la Cumbre Internacional de Buena Gobernanza y Fiscalización del Estado, que se desarrolla en Quito, Ecuador, este 13 y 14 de octubre de 2026.
Frente a autoridades y especialistas pertenecientes a 26 delegaciones de Latinoamérica, Quiroga propuso superar el esquema que limita la evaluación a la imposición de sanciones. En su lugar, planteó avanzar hacia una dinámica basada en la autoevaluación, el examen externo y la mejora continua, orientada a transformar las observaciones técnicas en oportunidades para fortalecer la administración pública.
De igual manera, expuso la urgencia de transitar del modelo de liderazgo tradicional —enfocado en cumplir normas y ejecutar tareas— a un liderazgo de tipo estratégico que examine el propósito y los efectos concretos de cada decisión.
A modo de ejemplo sobre esta visión, abordó el caso de los proyectos viales e indicó que edificar una carretera debe ir más allá de la simple entrega de la infraestructura, traduciéndose en beneficios palpables como mayor productividad, crecimiento y progreso socioeconómico. Por ello, argumentó que las entidades de control tienen la tarea de verificar que los recursos públicos generen valor colectivo de manera sostenida a lo largo de su vida útil.
“Sólo un ente fiscalizador va a lograr el éxito cuando coadyuve al gestor público a alcanzar esos resultados que está buscando… Un contralor, no solo mira, observa y reporta, está comprometido con la buena gobernanza. El éxito del Estado es el éxito de la Contraloría”, puntualizó.
Respecto al principio de integridad, subrayó que quienes encabezan las instituciones públicas deben actuar como modelos de probidad, solvencia técnica, autonomía e imparcialidad, remarcando que la legitimidad del control se afianza a través de decisiones transparentes, exentas de favores o presiones individuales.

“Los entes fiscalizadores superiores auditamos, evaluamos para contribuir a la mejora de la gestión pública”, sostuvo, al destacar que el propósito último del control gubernamental es contribuir a una sociedad con mejor salud, educación, empleo, respeto y seguridad ciudadana. Su participación reafirmó el compromiso con una fiscalización íntegra, orientada a resultados y al servicio de la buena gobernanza.
La Cumbre Internacional de Buena Gobernanza y Fiscalización del Estado, que tiene lugar en la capital ecuatoriana, funciona como un espacio de intercambio técnico para robustecer la rendición de cuentas, la probidad institucional y la modernización fiscalizadora.
El evento se desarrolla bajo el patrocinio de la Comisión Técnica de Prácticas de Buena Gobernanza (CTPBG) de la Organización Latinoamericana y del Caribe de Entidades Fiscalizadoras Superiores (OLACEFS), liderada por el contralor general del Estado de Ecuador, Mauricio Torresó

