Santa Cruz, 13 de octubre de 2026.- Aunque el sector empresarial boliviano registra avances en gobierno corporativo, mecanismos de control y adopción de normativas de transparencia, aún mantiene la tarea pendiente de comprobar que tales herramientas operan adecuadamente y generan efectos comprobables.
Esa conclusión se desprende del Índice de Capital Constructivo (ICC) Bolivia 2026, una investigación elaborada por la Fundación Milenio junto al respaldo del Center for International Private Enterprise (CIPE) y el soporte técnico-académico de la Universidad Privada Boliviana (UPB).
El informe examinó a 37 compañías de múltiples rubros económicos a través de tres pilares y 13 indicadores específicos, recurriendo a balances financieros, registros institucionales, documentación pública y antecedentes provistos por las propias entidades.

De acuerdo con los datos recabados, 29 de las 37 firmas consiguieron un puntaje igual o mayor a los 80 puntos, en tanto que 23 lograron posicionarse en los escalones más altos de la escala: AAA+, AAA y AA+.
El relevamiento constató que una porción considerable de los negocios dispone de canales de denuncia, códigos de conducta, esquemas de gobierno corporativo y políticas internas. Con todo, subsisten asimetrías al momento de aplicarlos, monitorearlos y evidenciar su impacto real.
“Las empresas bolivianas tienen capacidad para invertir, crecer y generar empleo, pero también necesitan fortalecer la confianza de la sociedad. Y esa confianza se construye con transparencia, controles efectivos y resultados verificables”, afirmó Henry Oporto, director ejecutivo de la Fundación Milenio.
La investigación puntualiza que la principal dificultad no radica en redactar directrices adicionales, sino en vigilar que las vigentes se ejecuten. Asimismo, distingue entre el hacer, documentar y evidenciar, alertando que la simple vigencia formal de una política no asegura su ejercicio. “Empresas mejores contribuyen a la recuperación y el crecimiento de la economía”, subrayó oporto.

Inversión, integridad e impacto
El ICC estructura el diagnóstico en tres áreas: Inversión, que revisa la reinversión, la permanencia del capital y la viabilidad económica; Integridad, centrada en sistemas de control, transparencia y gobierno corporativo; e Impacto, que evalúa el desempeño laboral, ambiental, económico, social y reputacional. En la mayoría de los casos examinados, el eje de inversión concentró los rendimientos más elevados.
El universo de análisis abarcó sectores como banca, seguros, telecomunicaciones, alimentos y bebidas, manufactura, cemento, minería, farmacéutica, salud, hotelería y comercio.
Dentro de las oportunidades de mejora planteadas, se sugiere afianzar el registro documental de los procesos, fijar responsabilidades operativas claras y garantizar un seguimiento estricto, además de priorizar la medición de efectos concretos por encima del mero inventario de actividades o documentos.
“El ICC busca aportar información más comparable sobre inversión, integridad e impacto, y contribuir a una conversación pública más informada sobre el papel de las empresas en el desarrollo”, agregó Oporto.
El desarrollo del índice fue coordinado por Pablo Mendieta, junto a la labor de los investigadores Carlos Foronda e Isabel Escobar de la UPB. La Fundación Milenio prevé sumar más empresas en próximas versiones y consolidar el mecanismo como referente de transparencia y administración corporativa.

